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Tragedia en Nepal revive el recuerdo del desastre de Yungay en 1970

Una crecida súbita en una región montañosa de Nepal, próxima a la frontera con China, dejó al menos 95 muertos y cientos de desaparecidos. Este desastre recuerda la catástrofe de Yungay en 1970, cuando un terremoto desencadenó un enorme alud mortal en el nevado Huascarán en Perú.

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Una inundación repentina en una zona montañosa de Nepal, cercana a la frontera con China, causó la muerte de al menos 95 personas y dejó a cientos desaparecidas, según los reportes oficiales. La magnitud de esta tragedia hizo que se rememorara el desastre natural más grave de la historia peruana ocurrido en Yungay en 1970, donde un sismo desencadenó un gigantesco deslave compuesto por hielo, barro y rocas provenientes del nevado Huascarán.

Aunque estos sucesos se dieron en distintos tiempos y con causas inmediatas diferentes, ambos comparten un factor crucial: la alta vulnerabilidad de las comunidades ubicadas en regiones de montaña ante fenómenos naturales severos. Además, las características geográficas en ambos casos dificultaron las labores de emergencia, poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades.

En el distrito de Rasuwa, al norte de Nepal, una crecida intensa ligada al río Bhote Koshi generó una crisis a gran escala. El agua y los materiales que arrastraba alcanzaron viviendas, carreteras y otras estructuras, mientras los equipos de salvamento iniciaron una búsqueda exhaustiva para localizar a personas cuyo paradero se desconocía.

Tragedia en Nepal revive el recuerdo del desastre de Yungay en 1970

Abi Narayan Kafle, portavoz oficial, comunicó que el número de fallecidos había llegado a un mínimo de 95 y que aún continuaban desaparecidas 384 personas. Entre los no localizados se contaban 291 extranjeros y 93 residentes nepalíes. Según datos de la Oficina de Turismo de Nepal, entre los desaparecidos había además 105 ciudadanos de India.

La emergencia golpeó un área con significativa actividad turística y que también forma parte de varias rutas de peregrinación. Localidades como Syabrubesi, utilizada como punto inicial para expediciones hacia Langtang, quedaron dentro de la región afectada por la crecida y el arrastre de sedimentos.

Tragedia en Nepal revive el recuerdo del desastre de Yungay en 1970

Los daños alcanzaron asimismo infraestructura considerada clave. De acuerdo con los datos oficiales nepalíes, algunos proyectos hidroeléctricos resultaron afectados, junto con cortes en el suministro eléctrico, las telecomunicaciones y las vías terrestres.

La situación también tuvo repercusiones en el paso fronterizo de Gyirong, entre Nepal y China. Las autoridades nacionales desplegaron recursos para evaluar las condiciones en la zona y facilitar las tareas de apoyo. Por su parte, el presidente chino Xi Jinping ordenó una operación de rescate masiva en el Tíbet, mientras los organismos de emergencia advertían sobre la posibilidad de nuevos fenómenos relacionados con las condiciones climáticas y geográficas.

La magnitud del incidente llevó a medios y expertos a rememorar la tragedia ocurrida en Yungay, Perú, el 31 de mayo de 1970. En ese día, un terremoto de magnitud 7,9 sacudió gran parte del norte peruano, con epicentro frente a las costas de Casma y Chimbote, en el océano Pacífico.

FRONTERA NEPAL | CHINA | URGENTE: CIENTOS DE MUERTOS EN ALUD SIN PRECEDENTES: IMÁGENES APOCALÍPTICAS ⚠️

Un desastre de deslizamiento de lodo en la zona nepalí produjo numerosas muertes y desaparecidos en el condado de Jilong, Xigazê (China), Tíbet. pic.twitter.com/OCs0UyoemQ

El sismo impactó especialmente la región de Áncash. Minutos después, una enorme masa de hielo, tierra y rocas se desprendió del nevado Huascarán y bajó hacia el valle, alcanzando la ciudad de Yungay y otras comunidades del Callejón de Huaylas, generando una de las mayores desgracias naturales del país.

La ciudad fue casi destruida por completo, con miles de muertos. Las cifras históricas estiman que cerca de 20,000 habitantes de Yungay fallecieron, mientras que el total de víctimas relacionadas con el terremoto y los deslaves posteriores se elevó considerablemente.

La catástrofe también afectó lugares como Ranrahirca y causó daños considerables en otras localidades de Áncash. La magnitud del fenómeno dificultó los trabajos de rescate, especialmente durante los primeros días, cuando el terreno y la presencia de polvo obstaculizaron el acceso a las zonas impactadas.

El gobierno en aquel entonces, liderado por Juan Velasco Alvarado, movilizó a las Fuerzas Armadas y organizó ayuda internacional proveniente de diversos países. El apoyo exterior fue fundamental para atender a quienes habían perdido viviendas y cubrir las necesidades de una población profundamente afectada.

Existen diferencias sustanciales entre la tragedia en Nepal y la de Yungay. En Nepal, el desastre estuvo vinculado a una crecida súbita y movimientos de tierra durante la temporada de lluvias en un área montañosa. En Perú, el desencadenante inmediato fue un terremoto que provocó el desprendimiento de una gran masa desde el Huascarán.

No obstante, ambos episodios evidencian cómo la combinación de fenómenos naturales extremos, relieve montañoso y comunidades expuestas puede dar origen a situaciones extremadamente complejas. La dificultad para llegar rápidamente a ciertos lugares constituye uno de los principales retos para los equipos de emergencia.

En Nepal, las autoridades enfatizaron la importancia de mejorar sistemas de monitoreo y alerta temprana, sobre todo en zonas donde las lluvias intensas, los ríos y las características del terreno elevan el riesgo de inundaciones y deslizamientos.

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En apenas segundos, el alud arrasó con todo, eliminando comunidades enteras, con miles de víctimas fatales y miles más desaparecidas. https://t.co/GY0iGzZizb pic.twitter.com/yw9d4

Los antecedentes de sucesos previos en esta zona demuestran la necesidad de contar con mecanismos que alerten a las poblaciones con suficiente tiempo. La tecnología, el monitoreo del clima y la planificación territorial pueden ayudar a disminuir la exposición ante este tipo de situaciones.

En Perú, la tragedia de Yungay dejó una marca profunda en la memoria colectiva y generó debates sobre prevención y gestión del riesgo. Décadas después, sigue siendo recordada cuando otro desastre importante impacta a una comunidad en un área montañosa.

La crisis en Nepal evidencia nuevamente que la prevención y la preparación son esenciales ante fenómenos naturales que pueden desarrollarse rápidamente. Más allá de las diferencias entre emergencias, estos eventos subrayan la necesidad de invertir en sistemas de alerta, infraestructuras resilientes, planificación y protocolos de evacuación.

El recuerdo de Yungay permanece como un referente histórico de las consecuencias que un desastre natural puede ocasionar cuando una comunidad se encuentra expuesta. La reciente tragedia en Nepal vuelve a poner en evidencia esta misma lección: frente a riesgos naturales, información, prevención y una respuesta coordinada pueden hacer la diferencia.

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