Estar enamorado es una de las experiencias más maravillosas que puede vivir una persona, y es algo que la mayoría disfruta. Al formar parte de una pareja, se construye un vínculo basado en la comprensión, el amor y la amistad. La intimidad juega un papel crucial en esta relación, ya que durante el contacto sexual el cuerpo libera dopamina, serotonina y otras sustancias químicas que producen sensaciones de felicidad y placer. No obstante, cuando esta interacción íntima deja de suceder y el vínculo se debilita, tanto la mente como el cuerpo pueden verse afectados.
Mantener una vida íntima activa suele resultar gratificante y beneficia la salud de ambos en la pareja, por lo que es esencial conservar esta conexión viva.
Diversos estudios han demostrado que la ausencia frecuente de relaciones sexuales genera cambios en el cuerpo, lo que indica que interrumpir la intimidad puede desencadenar consecuencias tanto físicas como emocionales.
Los científicos han encontrado que esta actividad favorece la producción de nuevas neuronas en el cerebro, lo que implica que dejar de tenerla puede ser perjudicial para nuestro organismo.
Los órganos sexuales cuentan con músculos que, al no ejercitarse, tienden a debilitarse. Por ello, es recomendable mantener su actividad para que funcionen de forma óptima. En las mujeres, la disminución de encuentros sexuales puede provocar una pérdida de firmeza en la pelvis, mientras que en los hombres, esta falta de estímulo puede derivar en problemas más graves, como la disfunción eréctil.
Contribuye a la mejora de las defensas del organismo:
La intimidad con la pareja también tiene un impacto positivo en el sistema inmunitario, por lo que su ausencia puede ser perjudicial. Durante el acto sexual, aumentan la presión arterial y la liberación de cortisol, una hormona encargada de combatir el dolor y reducir el estrés. Además, se produce una supresión temporal del sistema inmunológico y un aumento en los niveles de glucosa en sangre.
Esta situación nos expone a bacterias, hongos, infecciones y virus. Estudios realizados por la Universidad de Wilkes en Estados Unidos evidenciaron que tener relaciones sexuales al menos dos veces por semana eleva en un 35 % los niveles de inmunoglobulina, fortaleciendo así las defensas del cuerpo.
Si por alguna razón no puedes mantener esta actividad adecuadamente, es importante consultar a un médico de confianza para recibir el tratamiento o consejo que te permita disfrutar plenamente de la intimidad.