El chupete es un recurso común para calmar el llanto, facilitar el sueño y acompañar a los bebés en sus primeros meses de vida. Sin embargo, además de su diseño y tamaño, es importante prestar atención a las sustancias que pueden desprenderse de los materiales que los componen.
Estudios publicados en 2025 y 2026 han investigado la presencia y liberación de bisfenoles en productos destinados a la infancia, incluidos los chupetes. Estos hallazgos sugieren que se debe elegir cuidadosamente el producto, teniendo en cuenta además que un uso prolongado puede afectar la mordida y aumentar el riesgo de otitis.
Es fundamental distinguir entre la exposición a químicos y los efectos derivados de la succión prolongada. Una correcta comprensión permite tomar decisiones informadas sin alarmismos innecesarios.
¿Qué revelan las investigaciones recientes?
En enero de 2026, una investigación publicada en Environmental Science and Pollution Research evaluó siete modelos de chupetes. Analizaron tanto la tetina como el escudo —la pieza que rodea la boca— y encontraron diferentes niveles de bisfenol A (BPA).
Uno de los productos con mayor liberación provenía del escudo de un chupete etiquetado como libre de BPA. No obstante, el estudio cortó los materiales y los mantuvo en metanol durante 72 horas, una metodología que no simula exactamente la succión del bebé. Este análisis sirve para identificar sustancias extraíbles, pero no permite estimar la cantidad real absorbida por el niño.
Otra investigación, publicada en 2025 en Chemosphere, examinó 162 productos infantiles —incluyendo chupetes, mordedores y utensilios de alimentación— utilizando saliva artificial para recrear la exposición oral.
El BPA y el bisfenol B fueron los compuestos más comunes detectados. Sin embargo, los resultados variaron entre productos, lo que indica que la evidencia de una muestra no es extrapolable a todos los chupetes disponibles en el mercado.
Por qué son motivo de preocupación estas sustancias
El BPA es un disruptor endocrino que puede alterar las señales hormonales esenciales para múltiples funciones corporales. Además, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria en 2023 resaltó sus posibles efectos negativos sobre el sistema inmunitario.
En la infancia, los sistemas hormonales e inmunitarios están en desarrollo, lo que hace crucial analizar las exposiciones durante esta etapa.
Sin embargo, detectar un químico no implica que haya provocado enfermedades. Para evaluar el riesgo son determinantes la cantidad liberada, la cantidad realmente absorbida y la duración de la exposición.
Estos estudios no concluyen que usar chupetes cause trastornos hormonales en los bebés, ni definen una edad a partir de la cual se produzca una supuesta intoxicación.
Consecuencias del uso prolongado del chupete
Los efectos más documentados relacionados con el uso extendido del chupete están vinculados al hábito de la succión y no a intoxicaciones químicas.
Riesgo incrementado de otitis tras el primer año
La Academia Americana de Odontología Pediátrica advierte que emplear chupete luego de los 12 meses puede elevar la probabilidad de otitis media aguda.
Esto no significa que todos los niños sufrirán infecciones, pero se recomienda evaluar la continuidad del hábito si las otitis se presentan repetidamente.
Modificaciones en la mordida
Después de los 18 meses, el uso persistente puede influir en la formación de la cavidad bucal y favorecer alteraciones como la mordida abierta anterior, donde los dientes frontales no llegan a juntarse al cerrar la boca.
También puede ocurrir mordida cruzada posterior, en la que los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente.
Importancia de la frecuencia
Existe una diferencia entre usar el chupete ocasionalmente para dormir y tenerlo puesto la mayor parte del día. Tanto la duración como el tiempo de uso afectan las posibles consecuencias. Además, la etiqueta “ortodóntico” no garantiza que un chupete pueda emplearse indefinidamente sin alterar la mordida.
Recomendaciones para minimizar riesgos y evitar problemas
- Optar por productos identificados por un fabricante confiable, con instrucciones claras y tamaño acorde a la edad.
- Preferir diseños monobloque y con escudos que tengan orificios de ventilación.
- Inspeccionar con regularidad la tetina y el escudo; cambiar el chupete si presenta fisuras, desgaste o partes sueltas.
- Limpiarlo según las indicaciones del fabricante. Hervirlo por más tiempo del recomendado no asegura eliminar sustancias contaminantes.
- No cortar la tetina para intentar que el niño deje el chupete, ya que esto puede provocar desprendimiento de fragmentos.
- Evitar colgarlo del cuello o usar cordones durante el sueño.
Función diferente entre un bebé de dos meses y uno de dos años
En los primeros meses, ofrecer el chupete al momento de acostar se asocia con una reducción del riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. En caso de lactancia materna, se aconseja esperar hasta que esté bien establecida.
No es necesario forzar al bebé a aceptarlo ni recolocarlo si se cae mientras duerme.
Con el crecimiento, es conveniente evaluar la frecuencia de uso y planificar una retirada gradual. La meta es mantener su beneficio inicial sin prolongar un hábito que puede perjudicar la salud bucal.
Referencias:
- Herwanger y colaboradores. Migration of bisphenol A from commercially available pacifiers: HPLC-FLD analysis and exposure assessment in infants and toddlers. Environmental Science and Pollution Research, 2026.
- Rime y colaboradores. Assessing bisphenols migration from children’s products on the Swiss market: simulated oral exposure and risk implications. Chemosphere, 2025.
- Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Reevaluación de los riesgos del bisfenol A, 2023.
- Academia Americana de Odontología Pediátrica. Policy on Pacifiers.
- Academia Americana de Pediatría. Recomendaciones sobre chupetes y sueño seguro del bebé.
