En un mercado inmobiliario que cambia y se transforma, saber cuál es la operación que más conviene en el contexto actual es clave
1 de septiembre de 2026
23:14
7 minutos de lectura
En 2026, la balanza entre rentar o comprar una vivienda en Argentina está en un momento crucial. En Buenos Aires, los precios de venta de departamentos usados permanecieron casi estables, con un aumento del 0,9% desde inicio de año, según Zonaprop. Mientras tanto, los alquileres se elevaron un 17,5% en ese mismo lapso y algunos bancos ajustaron las tasas de créditos hipotecarios UVA.
Para muchos argentinos, la compra de una casa representa una decisión financiera trascendental y el anhelo del hogar propio sigue ligado a la disponibilidad del crédito hipotecario, que habitualmente se presenta y desaparece según las etapas económicas del país. Al no contar con financiación, las alternativas se acotan a pagar al contado —para quienes disponen de ahorro— o continuar con el alquiler.

Si se tiene el dinero ahorrado y el objetivo es residir en la propiedad a largo plazo, comprar es una alternativa ventajosa
Daniel Basualdo
Detalles a considerar de los créditos hipotecarios
Aunque los créditos UVA regresaron en 2024 tras una pausa de casi cinco años, desde mediados de 2025 las tasas de interés se incrementaron a niveles superiores al 10%, afectando el acceso a estos préstamos. Sin embargo, a comienzos de este año, varios bancos comenzaron a ofrecer tasas menores al 10%, una señal alentadora para el sector hipotecario.

Recientemente, el Gobierno anunció una iniciativa destinada a facilitar la entrega de créditos: el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) asignará aproximadamente dos billones de pesos (cerca de USD 1500 millones) para financiar a las entidades bancarias y ampliar el crédito para viviendas. Según Luis Caputo, ministro de Economía, esto podría traducirse en entre 15.000 y 20.000 nuevos préstamos.
Federico González Rouco, economista de Empiria, señala que el acceso al crédito en Argentina es fluctuante, ejemplificando a quienes en 2018 esperaron una baja en las tasas UVA y acabaron perdiendo la oportunidad durante seis años, hasta que el crédito volvió a aparecer. Así inicia el análisis financiero sobre la conveniencia de tomar un préstamo hipotecario.

Es fundamental comprender que tasas más bajas implican costos crediticios menores. Con intereses reducidos, más personas califican; en cambio, al aumentar la tasa, se eleva el filtro crediticio inicial porque la cuota no debe superar el 25% de los ingresos del solicitante —aunque algunos bancos admiten hasta un 30%. Por ello, tasas elevadas generan cuotas más altas y exigen mayores ingresos demostrables, cerrando la posibilidad a algunos usuarios.
Había una vez un crédito UVA...
Los créditos hipotecarios ajustados por UVA aparecieron en abril de 2016 bajo la administración de Mauricio Macri. Su característica principal es que la cuota se reajusta conforme a la inflación, lo cual al principio permite cuotas bajas pero en economías con alta inflación conlleva el riesgo de fuertes incrementos en el tiempo.
José Rozados, director de Reporte Inmobiliario, comenta que quienes tomaron créditos UVA en su fase inicial vieron cómo las cuotas pasaron del 25% al 40% de sus ingresos debido a la inflación elevada. Sin embargo, agrega que dicho porcentaje es similar a la proporción del sueldo que se destina a alquilar, lo que plantea a muchas personas la disyuntiva: ¿conviene comprar mediante crédito o continuar con el alquiler?
La preparación es fundamental al momento de adquirir un inmueble
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Comparación cuota crédito vs. alquiler en un departamento en Buenos Aires Capital
La decisión entre comprar o alquilar no sólo se basa en el monto inicial de la cuota, sino también en la estabilidad laboral, el monto requerida para el pago inicial (que varía entre 25% y 35% según el banco) y la visión a largo plazo (entre 15 y 30 años) del propietario. ¿Qué pesa más y qué se debe ceder?
Un ejemplo tomando en cuenta un crédito UVA y un alquiler promedio en Buenos Aires es el siguiente:
- Un préstamo hipotecario de $120 millones para una vivienda valuada en cerca de USD 106.000, con una tasa anual del 7% a 25 años, implica una cuota inicial mensual de $865.000 que se ajusta de forma mensual según la variación de la UVA.
- Por su parte, el alquiler promedio para un monoambiente de 40 m² ronda los $761.268 mensuales, mientras que para un departamento de dos ambientes la renta está en torno a $873.668. El ajuste también está atado a la inflación pero se aplica trimestral o cuatrimestralmente, según el contrato.
Entonces, ¿qué conviene más?
En síntesis, si se posee el ahorro suficiente y se planea permanecer en el inmueble por varios años, comprar resulta atractivo, más aún si se puede obtener un crédito hipotecario UVA, que permite financiar el inmueble en lugar de pagar un alquiler sujeto a aumentos similares por inflación.
Expertos inmobiliarios aconsejan: “Quien pueda acceder a un crédito debe aprovechar el momento mientras está disponible”.
¿Conviene hacer una compra en 2026?
- Se cuenta con el ahorro para el pago inicial: por lo general, los bancos solicitan entre el 20% y 30% del valor de la vivienda.
- La intención es adquirir la primera vivienda: las tasas para créditos UVA son más bajas en estos casos que para la segunda propiedad.
- Los precios están estables: en el primer trimestre de 2026 el precio medio del metro cuadrado aumentó sólo un 0,4%, lo que señala un mercado sin burbujas y con estabilidad.
- Los precios de alquiler son elevados: cuando la renta se equipara o supera la cuota hipotecaria, es preferible comprar.
¿Conviene alquilar en 2026?
- No se poseen ahorros para destino inicial o gastos de escrituración.
- Se necesita movilidad por razones laborales o de residencia en los próximos cinco años.
- La rentabilidad del alquiler en la zona es baja: en algunos sectores la oferta es amplia y los precios de renta son inferiores a la cuota crediticia.
La decisión final depende de varios aspectos:
- Capacidad de pago y estabilidad laboral: si existe un ingreso fijo para afrontar las cuotas variables del UVA, comprar puede resultar conveniente para consolidar patrimonio. En cambio, en escenarios laborales inciertos, el alquiler proporciona mayor adaptabilidad gracias a contratos de corto plazo.
- Tolerancia al riesgo: los créditos UVA implican exposición a la inflación, lo que no todos toleran. Quienes prefieren certezas pueden optar por alquilar, pese al incremento en las rentas.
- Objetivos a largo plazo: la compra significa compromiso prolongado, mientras que alquilar es aconsejable para quienes no desean establecerse por tiempo extenso o asumir deudas de largo plazo.
En resumen, la elección debe basarse en la situación individual o familiar, en sus finanzas y objetivos a futuro. Evaluar con detalle ambos caminos y consultar con un profesional ayudarán a tomar la mejor decisión en este contexto cambiante.
