Artículo

Qué indica la flema sobre la salud respiratoria y cuándo consultar al médico

El análisis del color, textura y cantidad de la flema puede ofrecer pistas sobre infecciones, alergias y enfermedades crónicas. Expertos de Cleveland Clinic y especialistas citados por The Independent explican cuándo estos cambios requieren atención médica.

Main image

El aspecto de la flema, tanto en color como en consistencia y volumen, puede ser un reflejo importante del estado de salud del sistema respiratorio, especialmente al enfrentarse a infecciones, alergias o patologías crónicas.

No obstante, estas modificaciones no siempre deben interpretarse como un signo inmediato de gravedad, sino en combinación con otros síntomas. The Independent y la Cleveland Clinic coincidieron en que la evaluación médica resulta fundamental cuando estas alteraciones se prolongan.

Función defensiva y reacción del cuerpo

La flema desempeña un papel vital en la defensa del organismo. De acuerdo con Lynn Nazareth, investigadora en biología olfativa citada por The Independent, esta sustancia es generada por células especializadas del epitelio, un tejido que recubre órganos y cavidades tales como la boca, las fosas nasales y los pulmones.

Este moco actúa como lubricante y protección física contra partículas externas como polvo, alérgenos, virus y bacterias, además de funcionar como barrera inmunitaria al contener moléculas con propiedades antimicrobianas. Ante la presencia de un patógeno, ya sea viral o bacteriano, el organismo aumenta la producción de moco para reforzar esta defensa.

Según Nazareth, esta respuesta inmune provoca inflamación y puede desencadenar una producción excesiva de moco, conocida como hipersecreción, común en infecciones respiratorias, alergias y enfermedades crónicas como asma, fibrosis quística o EPOC.

En condiciones normales, los cilios —pequeñas células con forma de pelos en el epitelio respiratorio— se encargan de mover la mucosidad para mantener despejadas las vías respiratorias. Sin embargo, las infecciones pueden dañarlos o saturarlos, lo cual obliga a expulsar la flema mediante la tos o el sonado nasal.

En individuos saludables, la mucosidad está compuesta en un 90 a 95% por agua, lo que le brinda una textura clara y líquida.

Según información de The Independent y Cleveland Clinic, cuando el cuerpo combate una infección incrementa la producción de mucinas, proteínas que hacen que la flema se espese. Esta transformación puede causar congestión nasal, sensación de obstrucción y goteo posnasal, frecuentemente responsable de tos persistente.

Significado de los colores de la flema

El color de la flema es uno de los indicios más evidentes de estos cambios. De acuerdo con Nazareth, una mucosidad transparente generalmente representa un estado normal. La aparición de tonos blanco o amarillo claro suele observarse en etapas iniciales de resfriados, infecciones virales o inflamaciones relacionadas con alergias o asma.

En etapas avanzadas de una infección, la flema puede adquirir tonalidades verdosas, atribuibles en parte a la presencia de mieloperoxidasa, una enzima liberada por células inmunitarias que combaten el agente infeccioso. Ese color refleja la actividad del sistema inmunitario, aunque no distingue si la infección es viral o bacteriana por sí solo.

La mucosidad marrón rojiza puede señalar la existencia de sangre, generalmente por irritación o sequedad en las fosas nasales, especialmente tras sonarse repetidamente, sin que esto signifique necesariamente peligro.

En cambio, la expectoración de sangre (hemoptisis) puede asociarse con enfermedades más graves, como infecciones pulmonares graves u otras afecciones, y requiere atención médica urgente.

La flema marrón también puede relacionarse con la exposición al tabaco o a contaminantes ambientales, mientras que la mucosidad negra, aunque rara, podría indicar infecciones fúngicas o inhalación de partículas como carbón, polvo o humo. En estos escenarios, es recomendable consultar con un especialista.

Flema y visita al médico

La Cleveland Clinic explicó que la flema es un tipo particular de moco proveniente de las vías respiratorias inferiores, expulsada al toser y que generalmente es más densa que el moco nasal. Tragarla o escupirla no representa un riesgo siempre que se mantengan hábitos básicos de higiene.

Aunque los profesionales de la salud toman en cuenta el color, la textura y el volumen de la flema para la evaluación clínica, los estudios indican que las percepciones de los pacientes no siempre coinciden con la observación médica.

Existen tablas de colores del esputo que pueden guiar una orientación inicial, pero el color por sí solo no permite realizar un diagnóstico exacto ni decidir si se requieren antibióticos para una infección.

La hidratación adecuada y el uso de aerosoles descongestionantes pueden mejorar temporalmente los síntomas. Sin embargo, si la producción de flema es abundante o diferente a la habitual y se acompaña de fiebre, cansancio, pérdida del apetito, dolor facial o cefalea durante más de siete días, tanto The Independent como Cleveland Clinic resaltan la importancia de la consulta médica.

Temas Relacionados

Más Noticias

Los 11 alimentos y bebidas que pueden aumentar el estrés, según expertos

Lo que se consume a diario influye también en el equilibrio emocional. Descubra por qué ciertos productos alteran funciones corporales relacionadas con el descanso y el estado de ánimo.

El cuerpo cambia en silencio: sedentarismo, descenso de masa muscular y la regla de no pasar tres días sin entrenar

Jorge Franchella advierte que el deterioro es paulatino. La combinación adecuada de ejercicios aeróbicos y de fuerza contribuye a mantener la funcionalidad y salud a largo plazo.

Qué sucedería si alguien se duerme después de una conmoción cerebral

Una práctica común tras estos incidentes continúa vigente, aunque no existe evidencia científica que la respalde.

Cuándo conviene cepillarse los dientes después de comer para proteger el esmalte

Revisiones científicas recientes y recomendaciones médicas destacan que el riesgo no depende únicamente del tiempo transcurrido, sino también de la acidez de los alimentos, el uso de flúor y la técnica de cepillado.

Una costilla de Tyrannosaurus rex muestra restos de tejido blando 66 millones de años después

Científicos analizaron una herida parcialmente curada que preservó una red interna rica en hierro, un hallazgo poco común que permite estudiar procesos de cicatrización y el entorno donde murió el animal.

FacebookWhatsApp