Las cámaras de seguridad del Hotel Ritz en París registraron parcialmente las últimas horas de Diana de Gales, aunque en aquel instante nadie anticipaba la relevancia histórica que esos vídeos tendrían. Lo documentado son escenas cotidianas: la princesa caminando por los pasillos, usando los ascensores, conversando con Dodi Al-Fayed y preparándose para abandonar el hotel.
Este material fue posteriormente analizado durante las investigaciones sobre la muerte de Diana, y facilitó la reconstrucción detallada de los movimientos de la pareja en los minutos antes de su salida. Con el tiempo, estas grabaciones adquirieron otro valor, pues capturaban algunos de los últimos momentos de Diana en movimiento antes del accidente fatal.
Diana y Dodi arribaron a París el 30 de agosto de 1997, luego de pasar parte del verano en Cerdeña. Durante ese día, la presencia continua de fotógrafos que los seguían modificó parte de sus planes. La atención mediática estaba especialmente centrada en la princesa, cuya vida privada llevaba años siendo intensamente cubierta a nivel mundial.

En algún punto de esa noche, la pareja consideró salir a cenar fuera del hotel. Sin embargo, debido al acoso de los fotógrafos, optaron finalmente por regresar al Ritz y cenar en la suite imperial. Más tarde decidieron trasladarse al apartamento de Dodi, ubicado en otra zona de la ciudad.
Las cámaras permiten observar parte de los preparativos para esa salida. Diana aparece desplazándose por el hotel mientras el personal organiza los detalles para que la pareja pudiera irse con mayor discreción.

Un momento que llamó la atención posteriormente es cuando Diana y Dodi se toman de la mano dentro del hotel. En condiciones habituales, hubiese sido simplemente una muestra de cariño entre dos personas que compartían esa noche.
El interés posterior por esta escena surge exclusivamente por lo que ocurrió después. Las imágenes no evidencian que ninguno de los dos tuviera conocimiento del trágico desenlace que se avecinaba. Por el contrario, reflejan una situación normal que adquirió una carga emocional profunda tras conocer la tragedia.

Otra figura que aparece en los registros es Henri Paul, jefe de seguridad del Ritz y conductor del automóvil en el que viajaban Diana y Dodi. Las cámaras captaron varios momentos en que él interactúa con el personal y con quienes estaban cerca del hotel.
Un gesto analizado durante la investigación tuvo lugar poco antes de salir: Paul levantó la mano en dirección a unos fotógrafos fuera del edificio. Posteriormente, un inspector explicó que ese movimiento podría haber sido una señal para que un fotógrafo estuviera listo cuando la pareja saliera.

A lo largo de los años, ciertas imágenes fueron utilizadas para promover diferentes teorías y especulaciones acerca de lo sucedido. No obstante, las investigaciones oficiales descartaron que esa señal formara parte de un plan secreto o conspirativo.
Las cámaras también facilitaron la reconstrucción del intento del hotel y su equipo de seguridad de despistar a los paparazzi. La estrategia consistía en emplear varios vehículos y generar confusión sobre la ruta que tomaría la pareja.

Mientras algunos autos estaban listos para salir por la entrada principal, Diana y Dodi utilizarían una salida trasera del Ritz. El objetivo era reducir la probabilidad de ser seguidos por los fotógrafos inmediatamente.
Sin embargo, este plan no logró evitar completamente la presencia de periodistas. Algunas personas se quedaron cerca de la salida trasera y lograron identificar el automóvil en que viajaban.

Las grabaciones muestran a Diana caminando con rapidez hacia el Mercedes S280 para salir del hotel. Esa secuencia se convirtió en una de las últimas imágenes conocidas de la princesa y Dodi antes del trayecto que terminó en el túnel del Alma.
Un elemento adicional que atrajo atención durante las investigaciones fue un anillo que Dodi compró ese mismo día.
Dodi visitó la joyería Repossi, ubicada cerca del Ritz. Más tarde, una persona vinculada al establecimiento fue captada por las cámaras llevando un objeto desde dicha joyería hasta la suite donde se alojaba la pareja.
Después del accidente, se recuperó un anillo ligado a esa compra. Desde entonces, surgieron distintas versiones que planteaban la posibilidad de que Dodi estuviera preparando una propuesta matrimonial para Diana.
No obstante, esta interpretación nunca fue confirmada de forma concluyente. Las investigaciones no demostraron que el anillo hubiera sido entregado como parte de una propuesta formal, por lo que este detalle permanece como uno de los aspectos más debatidos y especulados de aquellas últimas horas.
Un punto que generó preguntas durante años fue la carencia de imágenes del accidente en sí.
La investigación británica denominada Operation Paget analizó la existencia de cámaras que pudieran haber capturado el momento. Los expertos identificaron diversos sistemas de vigilancia y cámaras de tráfico en París, pero concluyeron que no había grabaciones útiles del accidente.
Una cámara cercana al túnel del Alma transmitía imágenes en vivo, pero no estaba configurada para almacenar grabaciones durante esa noche. Por ello, no existe un registro visual del choque comparable con las imágenes captadas en el Ritz.
Operation Paget examinó las cintas originales del Ritz, que sirvieron para reconstruir con mayor detalle los movimientos de Diana, Dodi y Henri Paul antes de salir del hotel.
Las grabaciones muestran ascensores, pasillos, interacciones y preparativos, sin contener elementos que anticiparan lo que sucedería luego. Precisamente, esa cotidianidad es uno de los puntos que más ha llamado la atención con el paso de los años.
Diana aparece como una mujer que se alista para dejar un hotel luego de pasar una noche en París. Dodi está a su lado mientras el personal trabaja para organizar una partida discreta en medio de la atención mediática.
Nada en esas imágenes indica que se trataban de los últimos registros audiovisuales de la princesa.
El valor histórico de estas grabaciones radica no solo en su contenido, sino en que permiten reconstruir los últimos minutos de una jornada que empezó con actividades normales y terminó transformándose en uno de los episodios más recordados de la historia reciente de la realeza británica.
Con el tiempo, estas imágenes fueron utilizadas en documentales, investigaciones y programas sobre la vida de Diana. En ciertos casos, acompañaron teorías que no cuentan con respaldo en las conclusiones oficiales, lo que enfatiza la necesidad de distinguir entre lo que realmente muestran las grabaciones y las interpretaciones posteriores.
Lo comprobado es que las cámaras del Ritz documentaron parte de los últimos movimientos de Diana y Dodi antes de salir, mientras que otras cámaras en París no aportaron imágenes útiles del accidente.
Aún décadas después, estas escenas mantienen su interés porque enseñan a una de las figuras más emblemáticas del siglo XX en un contexto cotidiano: Diana caminando por un hotel, conversando, tomados de la mano con Dodi y dirigiéndose a un automóvil, acciones que parecían ordinarias.
Pero el conocimiento del trágico desenlace transformó para siempre la manera en que el público observa esas imágenes. Lo que parecía una secuencia más en una noche en París terminó siendo uno de los últimos registros en movimiento de Lady Di, conservado por las cámaras de seguridad del lugar donde vivió sus últimas horas.
