Durante la jornada del jueves 22 de octubre, una fuerte tormenta acompañada de granizo y actividad eléctrica produjo graves inundaciones en Quito, Ecuador. Las precipitaciones impactaron principalmente el centro norte de la ciudad, generando perturbaciones en la circulación vehicular, daños materiales y cambios en la operación del transporte público. Según los informes disponibles hasta el momento, no se registraron personas lesionadas durante el fenómeno.
La fuerza de la lluvia sorprendió a los residentes de varios barrios, ya que el agua comenzó a acumularse rápidamente, cubriendo por completo numerosas calles y avenidas. En ciertos sectores, la corriente fue lo suficientemente potente para mover vehículos estacionados y arrastrar contenedores de basura, que terminaron flotando en las calzadas anegadas.
Entre las áreas más impactadas figuraron tramos de las avenidas 10 de Agosto, Versalles y La Gasca, donde las condiciones climáticas obligaron a cerrar la circulación. Mientras que en algunas zonas el tránsito empezaba a normalizarse, otras seguían bloqueadas por la acumulación de agua, dificultando el paso de automóviles y representando un peligro para los peatones y conductores.

Las imágenes tomadas durante la emergencia evidenciaron la magnitud de las precipitaciones. En múltiples calles, el agua cubrió toda la calzada y se extendió hacia las aceras, volviendo inaccesibles áreas comunes para los habitantes. Esta situación generó preocupación, pues la corriente aumentaba en cuestión de minutos.
Un caso destacado ocurrió en la avenida Versalles, donde la fuerza del agua desplazó cuatro automóviles que permanecían estacionados junto a las aceras. Los vehículos fueron arrastrados de sus lugares originales mientras los vecinos observaban con inquietud.
El movimiento de los autos reflejó los peligros asociados a inundaciones repentinas, sobre todo en calles con pendiente y lluvia intensa. En estas condiciones, incluso un automóvil estacionado puede ser arrastrado por la corriente, y los vehículos en circulación pueden perder control o quedar atrapados en zonas anegadas.
Además de los carros, la corriente desplazó contenedores de basura, algunos de los cuales terminaron flotando sobre las calles, demostrando la fuerza del aguacero. La presencia de estos objetos dificultó aún más la movilidad, incrementando la necesidad de restringir el tráfico en las áreas afectadas.
Las lluvias también afectaron al Metro de Quito, que tuvo que ajustar temporalmente su servicio. Por precaución, tres estaciones fueron cerradas, lo que obligó a reestructurar parcialmente el funcionamiento del sistema de transporte utilizado diariamente por miles de usuarios.
Sin embargo, por la tarde se anunciaron cambios en el servicio. A las 16:10 horas, el Metro informó que la operación se extendió hasta la estación Universidad Central, con trenes circulando entre Quitumbe y dicha estación, mientras otro tramo funcionaba entre La Carolina y El Labrador.
Esta modificación permitió recuperar parcialmente el servicio, aunque el funcionamiento seguía afectado por las dificultades derivadas del temporal. La situación ilustró cómo las intensas lluvias pueden impactar diversos elementos de la infraestructura urbana, desde las calles hasta el transporte público.
Por su parte, la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) informó nuevas restricciones para gestionar el tránsito y minimizar riesgos en las zonas afectadas. Entre estas medidas se destacó el cierre de ambos sentidos de la avenida Colón, entre las avenidas Amazonas y 6 de Diciembre.
Calles inundadas en Quito, Ecuador, tras intensas lluvias torrenciales del jueves. https://t.co/JBEZcS6qgc
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) October 23, 2026
En otro sector de la capital, se habilitó un carril en la avenida Mariscal Sucre, a la altura de La Comuna, para permitir el tránsito en sentido sur-norte. Estas acciones formaron parte de los planes para manejar la emergencia y facilitar el desplazamiento en medio de las inundaciones.
Las suspensiónes y cambios en el transporte exigieron que conductores y pasajeros consultaran la información oficial antes de movilizarse, ya que las condiciones pueden cambiar rápido debido a la bajada del nivel del agua, limpieza de vías o la obligación de mantener cierres para continuar evaluaciones.
Los temporales con lluvias intensas, granizo y rayos presentan dificultades importantes en áreas urbanas, especialmente cuando el agua se acumula rápidamente superando la capacidad de drenaje. Calles en pendiente se vuelven corredores por donde el agua circula con fuerza, aumentando el riesgo de arrastre de objetos y vehículos.
Ante estas circunstancias, se recomienda evitar cruzar calles inundadas, no transitar por zonas con corrientes fuertes y respetar los cierres establecidos por las autoridades. Además, es fundamental mantenerse informado a través de fuentes oficiales, ya que las restricciones pueden cambiar según evolucione la emergencia.
El temporal del jueves dejó calles anegadas, vehículos desplazados y alteraciones en el transporte en el norte centro de Quito. Pese a que no se reportaron heridos, el impacto material y las dificultades para circular evidenciaron la intensidad de la tormenta y el reto que supuso para la ciudad durante la crisis.
