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La enfermedad silenciosa que muchos tienen sin saberlo: puede manifestarse inesperadamente

Muchos creen que tras la varicela infantil el virus desaparece, pero puede permanecer latente durante años y reactivarse en forma de herpes zóster. Esta condición, poco conocida, puede surgir sin advertencia, especialmente cuando el sistema inmunológico está debilitado.

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Muchas personas piensan que una vez superada la varicela en la infancia, el virus desaparece definitivamente. Sin embargo, la verdad es mucho más compleja: ese virus puede alojarse en el organismo durante décadas sin generar síntomas. En ocasiones, y aunque la persona se encuentre en buen estado de salud, el virus puede reactivarse y desencadenar una enfermedad llamada herpes zóster, conocida popularmente como culebrilla.

Lo que pocos saben es que esta patología puede surgir de forma repentina incluso años después de haber pasado por la varicela. El herpes zóster está vinculado directamente con el virus varicela-zóster, responsable también de la varicela. Tras superar la enfermedad, el virus no se elimina por completo, sino que se mantiene en estado latente en el sistema nervioso durante largo tiempo sin causar molestias.

En ciertos momentos, ese virus puede despertar y manifestarse nuevamente, pero esta vez como herpes zóster. Los especialistas señalan que esta reactivación suele producirse cuando el sistema inmunológico se encuentra debilitado. Entre las causas que pueden favorecer la reactivación se encuentran el envejecimiento natural, etapas prolongadas de estrés, enfermedades que reducen las defensas, tratamientos médicos inmunosupresores y fatiga física o emocional intensa.

Un aspecto destacado del herpes zóster es que sus primeros signos no siempre son claros. Antes de que aparezca la erupción típica, algunas personas pueden notar una sensación de ardor o dolor en una zona localizada del cuerpo, hormigueo, sensibilidad exagerada en la piel y molestias regionales.

Cuando el cuadro clínico está plenamente desarrollado, usualmente surge una erupción con ampollas agrupadas en un solo lado del cuerpo. Esto se explica porque el virus se reactiva a lo largo de un nervio específico, lo que hace que las lesiones sigan un patrón delimitado, en lugar de extenderse por toda la superficie corporal.

Una complicación poco conocida

En la mayoría de los casos, el herpes zóster responde favorablemente al tratamiento médico oportuno. Sin embargo, si no se interviene a tiempo, puede derivar en una complicación llamada neuralgia posherpética. Esta consiste en un dolor persistente que puede continuar durante meses o incluso años después de que la erupción haya desaparecido, afectando significativamente la calidad de vida del paciente.

¿Es contagioso el herpes zóster?

Una persona que padece herpes zóster no transmite la infección directamente a otros, pero sí puede contagiar el virus varicela-zóster a quienes nunca han tenido varicela o no cuentan con vacunación. En estos casos, el individuo expuesto desarrollará varicela, no herpes zóster. Por ello, es recomendable evitar el contacto directo con mujeres embarazadas, recién nacidos y personas con sistemas inmunitarios comprometidos.

El herpes zóster es un claro ejemplo de cómo algunas enfermedades pueden permanecer ocultas durante años antes de evidenciarse. Por este motivo, estar atentos a las señales del cuerpo, mantener en buen estado el sistema inmunológico y consultar a profesionales de salud ante síntomas inusuales puede ser fundamental.

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