Quizás en algún momento te hayas encontrado con alguna persona que presente una marca singular en la oreja y hayas pensado que se trata de una cicatriz provocada por algún accidente. Sin embargo, esta característica tiene un origen genético, y a continuación te explicamos en qué consiste.
El científico estadounidense Neil Shubin, en su libro “Your inner fish”, plantea que este tipo de marcas en las orejas se manifiesta únicamente en una pequeña fracción de la población mundial. Estas se atribuyen a un momento específico en la evolución humana cuando existía un vínculo con los peces.
Solo un reducido porcentaje de personas posee esta marca, localizada en la unión entre la cabeza y la oreja. Estas marcas particulares, presentes solo en algunos individuos, se forman habitualmente durante los primeros meses del desarrollo fetal.

A esta marca poco común se le denomina preauricular o “preauricular sinus”. Quienes las tienen no deben preocuparse, ya que no constituyen una enfermedad ni afectan la calidad de vida. Esta característica está relacionada con la evolución humana y con nuestros antepasados.
Según la teoría del investigador Neil Shubin, solo un pequeño grupo de la población presenta estas marcas en sus orejas. Por tal motivo, al final de este artículo se muestra un listado con el porcentaje de personas en cada región del mundo que las posee.
- África: este continente presenta un 10% de personas con estas marcas, siendo la región con el mayor número de individuos con esta peculiaridad. Esto sugiere que la evolución humana tuvo lugar principalmente en esta zona hace miles de años.
- Asia: ocupa el segundo lugar, con un 4% de la población portando estas marcas.
- Reino Unido: aproximadamente un 0.9% de su población tiene estas marcas distintivas.
- Estados Unidos: es el país con la menor proporción, sólo un 0.1% presenta esta característica.
Existe además una hipótesis que sugiere que esta marca en la oreja podría ser una señal genética que indica una posible evolución humana a partir de peces, ya que estas marcas podrían ser vestigios de branquias que nuestros ancestros pudieron haber tenido hace mucho tiempo.
