Jonathan Sia falleció tras su último esfuerzo por escribir un mensaje.
Foto: Magnific y redes sociales
Por: Redacción BLU Radio | 11 de septiembre, 2026

Facebook X Whatsapp Actualizado: 11 de sept, 2026
Tres palabras anotadas con esfuerzo en una hoja se transformaron en el recuerdo más significativo que la familia de Jonathan Sia conserva de sus últimos instantes.

Este joven filipino de 23 años estaba internado en un hospital y casi había perdido la capacidad de comunicarse cuando logró escribir un breve mensaje: “Jesús es real”.
El padre de Jonathan relató detalles sobre su vida.
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El hecho ocurrió en junio de 2024, cuando su salud empeoró progresivamente hasta ocasionar su muerte. Aunque los meses han pasado desde entonces, Joel Sia, su padre, decidió compartir la historia y explicar por qué ese mensaje tiene gran importancia para ellos.
Jonathan enfrentaba graves problemas médicos. Mientras elaboraba su tesis universitaria, comenzó a presentar síntomas como fiebre y dificultades gastrointestinales. El 21 de junio sufrió un colapso que requirió su traslado inmediato a un hospital. Algunos informes también señalan que pudo haber tenido complicaciones renales.
Su estado se agravó durante la hospitalización. A medida que pasaba el tiempo, hablar se volvió casi imposible para él, y tuvo que utilizar gestos para intentar comunicarse con sus familiares.
En uno de esos momentos, su padre intentó buscar otra forma de entenderlo. Al no lograr descifrar sus señas, le ofreció una hoja y un bolígrafo.
Escribir le resultó muy complicado. Jonathan estaba muy débil y temblaba al sostener el bolígrafo. Al principio, su padre no pudo distinguir las letras que intentaba formar.
La situación médica empeoró aún más y el personal del hospital se preparaba para actuar ante una urgencia. Justo antes de que se activara un "código azul", Jonathan logró terminar lo que estaba escribiendo.
Cuando finalmente leyeron el papel, encontraron una frase corta: “Jesús es real”.
La nitidez del mensaje sorprendió mucho a su padre, quien había sido testigo de las dificultades para que Jonathan aguantara el bolígrafo. Poco después, el joven sufrió una crisis cardíaca.
Los médicos iniciaron maniobras de resucitación, pero no pudieron salvarlo. Jonathan murió a los 23 años.
El mensaje cobró aún mayor significado para sus seres queridos al recordar la relación profunda que mantuvo con el cristianismo. Lo describían como una persona dedicada a su iglesia. Durante su etapa universitaria, participó en actividades religiosas, ejerció como líder juvenil y dedicó tiempo a enseñar principios bíblicos a los niños.
Además, tuvo una destacada carrera académica. Estudió Marketing Management y finalizó sus estudios con honores. Sin embargo, debido a su deterioro de salud, no pudo asistir a la ceremonia de graduación.
Para sus padres, esa frase en el hospital es una última expresión de la fe que acompañó a Jonathan gran parte de su vida.
Joel también comentó una experiencia que su esposa, Aidy, tuvo en los instantes finales de su hijo. Según su testimonio, ella vio una luz brillante y una mano que lo sostenía mientras él sonreía. Por esta vivencia, los padres creen que Jonathan tuvo un encuentro con Jesús.
