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Alerta en las uñas de los pies que puede indicar problemas cardíacos

Detectar ciertos cambios en las uñas de los pies, como fragilidad y crecimiento lento, podría ser un indicio temprano de enfermedad arterial periférica, una afección que podría desencadenar problemas cardíacos graves. Conoce los síntomas y cuándo acudir al médico.

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Al pensar en cuidar la salud del corazón, generalmente se asocia con evitar un infarto. No obstante, la clave para prevenir episodios tan graves es identificar y tratar a tiempo las condiciones cardiacas menos evidentes que pueden conducir a ellos.

Una de estas enfermedades es la enfermedad arterial periférica (EAP), un trastorno cardiovascular habitual pero serio que provoca el estrechamiento progresivo de las arterias. Según un estudio de 2005 en la revista médica BMC Cardiovascular Disorders, un tercio de los pacientes diagnosticados con EAP fallecen dentro de los cinco años posteriores.

Esta realidad subraya la importancia de reconocer los signos de problemas circulatorios como la EAP, muchas veces poco mencionados. Especialistas señalan un síntoma poco conocido que puede observarse en las uñas de los pies y que podría señalar esta enfermedad. Sigue leyendo para descubrir cuál es esta señal discreta y las recomendaciones médicas correspondientes.

Si notas uñas de los pies frágiles y de crecimiento lento, consulta a un especialista cardiovascular

La enfermedad arterial periférica consiste en una patología cardiovascular que se desarrolla cuando se acumulan placas de colesterol en el interior de las arterias, proceso conocido como aterosclerosis. Aunque no representa un riesgo inmediato para la vida, aumenta la probabilidad de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares, enfermedad coronaria y angina, tal como advierte el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS).

Como la EAP afecta comúnmente a las arterias de las piernas, los síntomas suelen manifestarse en las extremidades inferiores. Personas con esta afección suelen describir sus uñas del pie como quebradizas y con crecimiento lento, explica el NHS.

De acuerdo con los Centros Vasculares de Estados Unidos, estos cambios se deben a que los capilares bajo la uña requieren un suministro adecuado de sangre oxigenada para mantener el crecimiento de las uñas. Cuando el flujo sanguíneo se reduce por las arterias estrechas, la proliferación ungueal se ralentiza y la textura y tonalidad de las uñas y su base pueden alterarse.

Observa otros signos que podrían sugerir la presencia de EAP

Aunque muchas personas con EAP no presentan síntomas evidentes, algunos pueden experimentar señales en la mitad inferior del cuerpo. El NHS destaca que el síntoma más prevalente es un dolor intermitente y punzante en las piernas, que varía en intensidad y puede afectar uno o ambos miembros.

También es común la aparición de calambres que inician en los dedos y se extienden hasta las pantorrillas, especialmente durante la caminata o actividad física.

Además del dolor y las alteraciones ungueales, quienes padecen EAP frecuentemente sufren pérdida del vello en piernas y pies, sensación de entumecimiento o debilidad en las extremidades, úlceras en las piernas y la piel con un aspecto brillante en la parte baja del cuerpo. Cambios de color en la piel y disfunción eréctil en hombres pueden igualmente estar presentes.

Los síntomas más avanzados pueden indicar isquemia crítica de las extremidades, una complicación relacionada que ocasiona la obstrucción severa de arterias limitando el flujo sanguíneo a brazos o piernas. Esta condición puede generar dolor incluso en reposo o al dormir, así como heridas abiertas en dedos o extremidades que tardan mucho en curar o no lo hacen. De no tratarse, puede derivar en amputación.

Pruebas médicas para identificar la enfermedad que tu médico podría realizarte

Si detectas alguno de estos síntomas, es fundamental comunicarlo a tu médico, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Entre los estudios que puede indicar está el índice tobillo-brazo, una prueba no invasiva que compara la presión arterial en los tobillos y brazos en reposo y después de actividad física.

Otras exploraciones incluyen ultrasonidos, angiografías por resonancia magnética (ARM) y tomografías computarizadas (TC).

Tras confirmar el diagnóstico y evaluar la severidad, existen diversas opciones de tratamiento. En etapas iniciales, podría recomendarse aspirina diaria o medicamentos antiplaquetarios para mejorar el flujo sanguíneo y reducir riesgos. En situaciones más graves, se podría considerar cirugía para desviar arterias bloqueadas, indica el CDC.

Mantén controlados los factores de riesgo desde hoy

Si crees presentar signos de EAP o cualquier otra afección cardiaca, comenzar a manejar los factores de riesgo de inmediato es esencial. Esto implica controlar enfermedades crónicas que favorecen su desarrollo, como diabetes, colesterol alto, hipertensión o problemas cardíacos.

Especialistas recomiendan también mantener un peso saludable mediante dieta equilibrada y ejercicio, medidas que ayudan a prevenir la EAP y sus posibles complicaciones.

Por último, estudios demuestran que hasta el 80 % de pacientes con EAP son o han sido fumadores, informa el Colegio Americano de Cardiología. Si actualmente consumes tabaco, dejar de fumar puede mejorar significativamente tus síntomas y reducir riesgos asociados.

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